"Yo creo
firmemente que, mientras existan personas como Alexandr
Soljenitsin, los campos de
concentración subsistirán y deben subsistir. Tal vez
deberían estar un poco mejor guardados, a
fin de que personas como Alexandr Soljenitsin no puedan
salir de ellos. Nada más higiénico
que el hecho de que las autoridades soviéticas –cuyos gustos
y criterios sobre los escritores
rusos subversivos comparto a menudo– busquen la manera de
librarse de semejante peste.”
Juan Benet,
Cuadernos para el diálogo, 1976