La Vanguardia, 28/8/06

 Instituciones Penitenciarias pretende

que los extranjeros presos cumplan condena en su país

 

El Ministerio de Justicia quiere liberar las prisiones de internos, ya que la población reclusa crece a un ritmo de mil presos cada tres meses. 

El 31 por ciento de los presos son extranjeros, la mayoría marroquíes, seguidos de colombianos, rumanos y argelinos.

 MADRID. Redacción y Europa Pres 

La Dirección General de Instituciones Penitenciarias tiene previsto poner en marcha a partir de septiembre un plan para promover que los internos inmigrantes cumplan las condenas en sus países de origen. En la actualidad hay un total de 64.042 presos en las cárceles españolas, 8.894 de ellos en prisiones catalanas. De este número total, 19.919 presos son extranjeros, es decir, algo más del 31 por ciento. La población reclusa está creciendo a un ritmo aproximado de 1000 internos cada tres meses, lo que provoca una saturación para los centros penitenciarios españoles.

Con el objetivo de aliviar esta situación, la dirección general de Prisiones tiene previsto poner en marcha a partir de septiembre una estrategia que incluye, entre otras cuestiones, promover medidas de estímulo para que estos países acojan a sus nacionales penados en España.

De momento se están estudiando varias fórmulas, pero podrían consistir en ayudas a estos países para que mejoraran sus sistemas penitenciarios. Precisamente en la actualidad España está liderando la adaptación del sistema penitenciario de Rumanía –uno de los países con más ciudadanos presos en España- a las normas de la Unión Europea para facilitar su ingreso. 

Además, está previsto informar a los internos sobre la posibilidad de cumplir condena en su país de origen, con el fin que lo puedan solicitar al juez. También se pretende agilizar los trámites y completar acuerdos con los países de origen. 

España se ha convertido en el país europeo con el mayor número de presos por cada 100.000 habitantes. Los datos de junio de este año  establecían que había 140 personas ingresadas por cada 100.000 habitantes. Este dato superaba la tasa de Gran Bretaña, donde se situaba en 139,1 presos, Portugal, en 136,7, o Italia en 131,7. Catalunya estaba en los 118 presos por cada 100.000 habitantes. Esta alta tasa de presos tiene su explicación en el endurecimiento del Código Penal, ya que España tiene una tasa de criminalidad (número de delitos por cada mil habitantes) de 49,3, veinte puntos por debajo de la media europea. 

Por nacionalidades, los datos recogidos por Instituciones Penitenciarias constatan que el mayor colectivo de internos procede de Marruecos, con un total 5.441, al que sigue el colectivo de los colombianos, con 2.137, el de los rumanos, con 1.365 internos, y el de los argelinos con 1.323 presos. Los países que vienen detrás son Ecuador, con 614; República Dominicana, 382; Brasil, 306; Bolivia, 300; Guinea Bissau, 151; Chile, 160; México, 168; Nigeria 281; Croacia, 133; Liberia, 132; Ucrania, 120, y Rusia, 101. En las cárceles catalanas destacan los internos de Bolivia, 103; Ecuador, 129; Pakistán; 43, y República Dominicana, 56. 

Además de los presos que proceden de países no comunitarios, en las cárceles españolas también hay buen número de presos procedentes de países comunitarios. Así, destacan en las cárceles de todas las comunidades autónomas, salvo Catalunya, los presos de Portugal, 416; Italia, 277; Reino Unido, 235; Alemania, 184; Países Bajos, 142; Polonia, 142, y Bélgica, 75. En las cárceles catalanas, los europeos que destacan por número son: italianos, 87; franceses, 85, y portugueses, 46. Además de los internos de estos países, que son más numerosos, hay presos en España procedentes de 143 países de todo el mundo.

 

Un colectivo creciente y diverso 

Planes como el que está preparando Instituciones Penitenciaras para comenzar a aplicar dentro de unas semanas afectan a un colectivo cada vez más numeroso y de procedencia diversa. Basta tener en cuenta que, según los últimos datos, en las prisiones de Catalunya hay reclusos de hasta 190 nacionalidades diferentes. Proporcionalmente los presos extranjeros representan un 35% de los internos que hay en las cárceles catalanas. La alta presencia de extranjeros entre los reclusos se debe, en parte, a la falta de domicilio estable o de recursos económicos ya que la carencia de arraigo, falta de trabajo o documentación son factores determinantes a la hora de que un juez dicte una prisión provisional o establezca una libertad bajo fianza. 

Como ejemplo de la diversidad que impera en los centros penitenciarios catalanes, las lenguas más habituales, además del catalán y el castellano, son el árabe, el inglés, el francés, el rumano, el portugués, el urdu y el chino. La variada precedencia de los reclusos también obliga a las autoridades penitenciarias a hacer un esfuerzo suplementario para ampliar la atención religiosa, que en general siempre han recibido los católicos, a otras comunidades religiosas como evangelistas, musulmanes, adventistas, ortodoxos, Testigos de Jehová o judíos. Además, deben intentar trasladarlo también a la comida que proporcionan a los presos con menús especiales para vegetarianos, musulmanes, judíos o los que quieran respetar al Cuaresma