LA VANGUARDIA, 30/5/2002
Un motín de 200 presos obliga a que los Mossos d'Esquadra tomen Quatre Camins
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El primer aviso se dio anteanoche, cuando ya hubo un amago de motín. La Generalitat califica el suceso de extraordinariamente violento Redacción LA ROCA DEL VALLES Las unidades antidisturbios de los Mossos d'Esquadra se vieron obligados anoche a tomar una cárcel por primera vez desde que la Generalitat asumió las competencias en materia penitenciaria en 1988. Unos 200 presos de Quatre Camins, en la Roca del Vallès, se amotinaron anoche, después de cenar y protagonizaron una revuelta excepcionalmente violenta y agresiva, en palabras de Ramón Parés, secretario de Execució Penal de la Generalitat. Al menos tres funcionarios de prisiones resultaron heridos en la refriega, golpeados por los objetos contundentes con que se hicieron fuertes los reclusos: maderas, palos de escoba y instrumentos contundentes, procedentes del gimnasio. Uno de los funcionarios resultó con una fractura del tabique nasal y sus compañeros con politraumatismos de carácter leve. Varios internos también resultaron heridos. Un mínimo de cinco fueron trasladados a centros sanitarios, sin contar con los que recibieron asistencia médica en la propia prisión. La entrada y salida de ambulancias -muchas de ellas, desplazadas con carácter preventivo- fue una constante en las primeras horas del conflicto. El suceso motivó un insólito despliegue de los Mossos d'Esquadra. Más de 230 agentes rodearon el perímetro de la cárcel para evitar fugas, mientras efectivos de la unidad antidisturbios penetraban -por primera vez en la historia del cuerpo- en el patio de la cárcel. El motín se produjo en el módulo uno, el más conflictivo, ya que allí se encuentran los reclusos con condenas más largas. De los 1.200 presos de Quatre Camins, unos 200 -buena parte de los integrantes del citado módulo- bajaron al patio y se negaron a chaparse -entrar en sus celdas- tras la cena. Pasaban las 21 horas. La mitad de los amotinados se subió a la azotea y, aunque llegó a haber arriba unas cien personas, el grupo que aguantó hasta el final no superó los treinta internos. Los presos fueron saltando de azotea en azotea hasta llegar al tejado del módulo de ingresos, la zona más cercana a la salida, aunque para una hipotética huida aún hubieran tenido que -además de saltar al vacío- franquear una valla y dos muros. El riesgo para una evasión fue desestimado desde el primer momento, dado el extraordinario despliegue policial. Los agentes ganaron la azotea a las 23.45 horas. Para entonces, el principio del fin del motín ya había comenzado. Los reclusos que mantenían el plante en el patio regresaron a sus celdas. Los Mossos redujeron a la mayoría de los presos que se encaramaron a la azotea, con salvas -o balas atronadoras- y el lanzamiento de pelotas de goma. Al cierre de esta edición, Quatre Camins comenzaba a recobrar la normalidad, aunque un portavoz de los Mossos reconoció que habría que esperar a efectuar los recuentos para comprobar que todo el mundo está en su sitio, puesto que de tejado en tejado se pueden recorrer kilómetros, y no sería descartable que algún interno haya podido ocultarse. El motín es el de mayor importancia que ha afrontado hasta ahora la Administración autonómica, cuyos portavoces no dudaron en recalcar la violencia empleada por el grupo reducido de reclusos que encabezó la protesta. Un delincuente en concreto, muy conocido intra muros, tuvo un gran protagonismo. El suceso tuvo otras connotaciones y puso de relieve el desencanto entre el sindicato de prisiones CATAC y la Generalitat. La noche del miércoles, otros 250 internos del módulo uno dieron un primer aviso, cuando amagaron con un plante, aunque la situación no pasó a mayores. Las protestas de anteanoche y de anoche se centran en la propia normativa penitenciaria y en las exigencias de los reclusos de que se les retribuyan determinadas tareas, como la limpieza de sus celdas. Los portavoces de CATAC han destacado la gravedad de de estos hechos, pero Justícia, de la que dependen los servicios penitenciarios, pide que se ponga sordina a este sindicato. Ramón Parés, secretario de Execució Penal,llegó a decir que este sindicato perjudica los interese penitenciarios.
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